"Creo que en cualquier época yo habría amado la libertad, pero en los tiempos que corren me inclino a adorarla" (Alexis de Tocqueville)

lunes, abril 24, 2006

Entrevista a Josep Piqué

Entrevista a Josep Piqué en ABC hoy.

-¿Qué lectura hace de la remodelación del Gobierno de Maragall?

-La causa me parece muy clara: la constatación del fracaso del tripartito y de la conciencia general de que ha habido una parálisis debida a la falta de cohesión interna y una falta de liderazgo del presidente de la Generalitat. Maragall intentó hace seis meses hacer un cambio profundo pero no le dejaron las fuerzas políticas que le dan apoyo. Lo ha vuelto a intentar ahora forzando la situación. Lo que busca Maragall es dar el mensaje de que con independencia de las posiciones que pueda tener cada fuerza política del tripartito respecto al referéndum sobre el Estatuto, está dispuesto a agotar la legislatura.

-El nombramiento de Xavier Vendrell como consejero ¿es un triunfo de ERC sobre Maragall?

-Ha habido una especie de pulso y ciertas venganzas mutuas. Maragall ha querido imponer a ERC un cambio que esta formación no deseaba, ha querido resarcirse de la humillación a la que le sometieron hace seis meses. Mientras que ERC le ha dicho a Maragall que «si quieres cambiar el Gobierno, tienes que tragarte el nombramiento de alguien que todo el mundo interpretará como una imposición». Ha habido una merma brutal de autoridad del presidente de la Generalitat. Lo que me preocupa de todo esto no es tanto la falta de sensibilidad democrática de ERC, que por otra parte es una constante en toda su historia, incluso en la Segunda República, sino la falta de dignidad política del presidente de la Generalitat, que para mantener su Gobierno acepta esa imposición.

-¿Cómo puede afectar esta crisis a la campaña del referéndum?

-La campaña del Gobierno está herida de muerte y ahora más que nunca tiene que cumplir con la legalidad, se tiene que limitar a fomentar la participación y no pronunciarse sobre el voto. Maragall ha dicho que se da por satisfecho si va a votar la mitad del censo y el 60 por ciento del mismo vota que «sí». Que el presidente diga que el proyecto estrella de su legislatura va a merecer la indiferencia y el rechazo de dos de cada tres ciudadanos, me parece políticamente lamentable. ¿Valía la pena todo este desgaste, todo este lío, todo este deterioro incluso sentimental y afectivo entre Cataluña y el resto de España para sustituir finalmente un Estatuto de todos por otro que sólo va a aprobar un tercio de los catalanes? Desde luego, hemos hecho un pésimo negocio.

-Hoy comienza la negociación del Estatuto catalán en el Senado. ¿Cuál es la postura del PP?

-Vamos a presentar enmiendas muy bien justificadas. Deseamos que el Senado, como Cámara de representación territorial, tenga un papel activo y útil. Nos sorprende que aquellos que, durante años y años, se han llenado la boca de la necesidad de reformar el Senado, e incluso la Constitución, para que tenga un protagonismo esencial en la definición de la arquitectura territorial, cuando llega la hora de discutir un proyecto tan relevante como es el Estatuto catalán, nos digan a priori que quieren resolver la reunión de ponencia en una hora; los debates en comisión, en tres días; y que no van a aceptar ninguna enmienda para no retrasar la fecha del referéndum (18 de junio). Mi conclusión es muy clara: la credibilidad de esos grupos a la hora de defender la necesidad de reformar el Senado es nula. El PP presentará veto y mantendremos en buena medida las enmiendas que presentamos en el Congreso. Las objeciones de fondo han sido validadas por el informe de los letrados del Senado. Me ha sorprendido ver cómo el resto de las fuerzas políticas se ha apresurado a minusvalorar las opiniones de los letrados. Son los mismos que defendían la bondad de los letrados del Parlamento catalán, cuyas conclusiones han sido profundamente rectificadas.

-¿Cuál será el eje de la campaña del PP catalán?

-Queremos explicar que votar en contra de este proyecto de Estatuto es precisamente estar a favor del autogobierno de Cataluña y de las necesidades de Cataluña en este siglo XXI. Sé cuál será la estrategia de nuestros adversarios, identificar nuestro voto negativo con un «no» a Cataluña. Pero no vamos a caer en esta trampa. Decir «no» a un proyecto legislativo no tiene nada que ver con la visión que nosotros tenemos de Cataluña, que es una visión favorable a la libre iniciativa de sus ciudadanos, a su carácter emprendedor. Las instituciones no son el lugar para definir modelos de sociedad o modelos económicos. Sé de la dificultad de explicar estas cosas ante la potencia mediática, publicitaria y política del tripartito, pero le aseguro que haremos una campaña intensa y contundente.

-¿No quiere una campaña con estridencias, lo cual para un sector del PP puede ser interpretado como una actitud «acomplejada»?

-Tengo mucho cuidado en pulsar las opiniones del partido, del consejo político, del secretariado o del comité ejecutivo, y les he pedido la máxima franqueza ante lo que es una encrucijada política muy seria para nuestro partido. He visto un consenso muy claro respecto a que hay que defender nuestra posición con contundencia y firmeza, evitando darles pretextos a quienes intentan convertir el referéndum en un plebiscito contra el PP.

-¿La presencia de Acebes y Zaplana en la campaña daría argumentos a quienes quieren juzgar al PP en las urnas?

-Nunca me lo he planteado en términos personales. Estamos hablando de dos personas extraordinariamente importantes en la estructura del partido y, desde luego, si son de utilidad, y estoy convencido de que lo serán, en nuestra campaña, vamos a pedirles que participen activamente en la misma.

-¿Se identifica con el «sector reformista» que incluye a dirigentes como Alberto Ruiz-Gallardón?

-Yo soy del PP. No soy un recién llegado, llevo diez años comprometido con este proyecto político. Por lo tanto, no hago distinciones internas. Mi referente político es quien debe serlo, el presidente del partido, que lo está haciendo muy bien y, por supuesto, tiene todo mi afecto y mi apoyo.

-Usted dijo en su día que era necesario pasar página en el partido y olvidar el pasado ¿lo mantiene?

-Yo siempre he defendido que una fuerza política no puede ganarse la confianza de los ciudadanos únicamente mediante la reivindicación de lo hecho, por bien que esté. Tiene que crear confianza demostrando lo que puede hacer en el futuro.

-¿Que papel debe jugar el PP tras el alto el fuego de ETA?

-El PP debe apoyar al Gobierno, pero, a continuación, exigirle que se hagan las cosas bien. No es admisible ninguna contrapartida política, es imprescindible el respeto absoluto a la dignidad de las víctimas. Y que al final del proceso haya unos derrotados, que son los terroristas, y unos vencedores, que son las instituciones democráticas. Yo creo y deseo que esa sea la actitud del Gobierno del España. Siendo así, contará con la lealtad absoluta del PP.

-¿Cree que se debe redefinir el pacto antiterrorista y dar cabida a otros partidos?

-Creo que el pacto está vigente en todos sus términos, en lo literal y en lo filosófico. El pacto antiterrorista parte de un principio para nosotros irrenunciable y es que no cabe negociación política. Se deben utilizar todos los instrumentos que proporciona el Estado de Derecho, el policial, el judicial, el político y el internacional para derrotarlo. Así lo asumió en su día el PSOE y nosotros seguimos siendo firmemente leales a ello. Si otras fuerzas políticas se quieren incorporar, bienvenidas son. Si lo que pretenden es cambiar esa filosofía y que se acepte algún marco que suponga una negociación política, hablaríamos de otra cosa y, por tanto, no nos van a encontrar.



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